


Hablando con personas del blog, coincidimos en algunos significados sobre las cartas, algunos de ellos básicos, pero, siempre desde una perspectiva práctica, no podemos corroborar personalmente la lista de posibles caras que una misma carta nos ofrece. A mí me gusta partir siempre desde la opinión de un especialista, un autor, alguien considero sabe más, pero, en este campo, también es cierto de que hay mucho aventurero que va asignando otros significados que no podemos concretar. Esta persona sugirió abrir debate sobre la experiencia personal en un arcano particular. Nombramos al Diablo, las consecuencias en nuestras vidas, lo que representa a nivel emocional y en también en otros. Así que he pensado, por qué no, por qué no hablar de significados que nos han definido situaciones propias o ajenas, lo que nos dice una carta, lo que nos aporta.
Así, voy a tratar a examen la figura del Diablo, desde una perspectiva concreta en cada ámbito que yo he visto en lecturas, que me ha transmitido aunque no fuese estricto sensu la impresión descrita previamente.
Primeramente, acudimos a su numerología, 15, que puede ser 6 o bien 5+5+5. Como esta última acepción, el Diablo supone distinta cara de la misma moneda, el Papa. Desde esta perspectiva, ambos significan transición y puente, uno a la sabiduría y otro como tentador que muestra la vía hacia las profundidades del ser. Al haber sido un ángel, manifiesta su deseo de ascender desde su caverna, como el alma humana hundida en el cuerpo desea liberarse y ascender a la divinidad.
Regido por géminis, es capaz de hacer varias cosas a la vez, mucha iniciativa pero con tendencia a no terminar lo comenzado, independiente, difícilmente se dejará atar por nadie, comunicación, habilidad y agilidad.
Palabras clave que nos evocan el arcano y que hay que tener en cuenta son:
Tentación, deseo, apego, encadenamiento, dinero, contrato, oscuridad, prohibición, miedo, autorestricción, pasión, creatividad.
Muy benéfica en asuntos monetarios, desde antiguo se le asimila al dinero, porque el diablo popularmente tienta a los humanos mediante un contrato prometedor, una riqueza súbita y fácil. Aquel que tiene el Diablo en materia económica obtendrá beneficio y riqueza, con una cuestionable honorabilidad o ética (por eso es la carta del abogado que obtiene un acuerdo beneficioso para su patrocinado, o bien el dinero que proviene de asuntos poco claros). En su aspecto negativo anuncia ruina, es decir, fortuna o ruina. Está lastrado con todas las prohibiciones morales y religiosas y remite siempre a la imagen del mal. Gran actividad mental, creatividad sin preocupación por la perspectiva ética.
Siempre en el sentido de dependencia, sujección o limitación (restricción: no puedo, no sé, no soy capaz) nos remite a dependencias fisiológicas o psíquicas que nos conviene identificar; desde el propio nacimiento en un niño, que implicará que no sea capaz de ser totalmente independiente por sujeciones a médicos (frágil salud), afecciones víricas crónicas (epatitis, VIH) o bien emocionalmente (dependencia psíquica, fragilidad o debilidad mental), hablando de comportamientos que rayan lo obsceno, autocastigo, esquemas repetitivos en la vida emocional de los que no se puede uno librar. Drogas, alcohol, prostitución, la mafia, obsesión, negarse a envejecer. Esta carta nos orienta a nuestra naturaleza profunda, nos incita a no enmascarla de altitudes morales, porque el Diablo no miente. Siempre perjudicial para la salud, especialmente sexuales y hormonales, así como de origen vírico.
Con el Diablo no hay paz. No hay hogar, por lo que, emocionalmente, implica una poderosa relación, que nos da placer y dolor, como cualquier adicción, nos encadena, nos da bajeza en la búsqueda de la gloria. Pluralidad de sentimientos, se busca en todas las direcciones y se abusa sin empatía, pasión autodestructiva. De ahí que sea contrario a la entidad de la familia, antes bien, es destructor de su núcleo.
Cautiverio en la materia, dolor en la observación del mundo, tormento al no ver salida, magia negra, crueldad, fuerza obsesivamente negativa.
Para manejar un saber oculto, desde la magia hasta la más alta enseñanza, un poder, una pasión, para manejar el Diablo, hay que tener mantenerse en equilibrio como el Mago, mantener en jaque a las tendencias opuestas como el Príncipe héroe del Carro, adquirir la paz interior del Ermitaño, o ser vencedor altruista de sus propios deseos como el Ahorcado.
http://www.tarotygratis.com/el-diablo-tarot-interpretacion/59/













































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