Con este tercer post sobre la relación entre el Tarot y otras disciplinas esotéricas y la asunción por este de toda una tradición simbólica intento dar una visión conjunta, sin duda muy amplia, sobre los Arcanos Mayores como arquetipos. Todas estas tradiciones se complementan de modo que ninguna es exclusiva y todas son acertadas. Los diferentes teóricos, intérpretes y autores no dejan de aportar su visión personal, de modo que nos acerque un poquito más al respeto al Tarot. Estoy convencida que mediante un conocimiento, aún amplio y en conjunto, podemos diferenciar claramente el Tarot como instrumento de auto realización de aquel que parece una sorna en manos de publicistas.
Espero haber aportado un punto de interés y de debate, como era intención de nuestra amiga Milagros.
El alfabeto hebreo está compuesto por 22 letras consonantes que, según la Cábala, fueron los ladrillos de la Palabra de Dios para la creación del Universo.
En el Génesis, en la frase “yehí or” (hágase la luz) está estructurada en fonética la constitución del Alef-Bet (alfabeto hebreo), el cual también puede encontrarse codificado en un arquetipo denominado por los cabalistas como “Árbol de la Vida” (diagrama).
Los veintidós senderos unen a las esferas entre ellas, por lo que es posible pasar gradualmente de una a otra. Cada sendero lleva una letra del alfabeto hebreo con sus respectivos valores numéricos de innumerables interpretaciones visibles y ocultas, a su vez está representado en ellos los 22 arcanos mayores del Tarot, un verdadero Cabalista debe conocer los Universos de cada lamina, también tenemos los 56 arcanos menores distribuidos en las 10 esferas, que representan los cuatro elementos de la naturaleza, los cuatro mundos, los cuatro puntos cardinales, los cuatros cuerpos físico, mental, emocional y etérico, la numerología y así sucesivamente….un mundo universal… a descubrir por el verdadero buscador…
Aleph es el sendero de Dios que desciende para encarnarse en la materia, es el sendero del hombre que quiere elevarse para acercarse a Dios.
Muy pocos Iniciados han logrado recorrer los veintidós senderos hasta el Aleph, que representa la plena realización, que es el mismo sentido en que se basa la concepión del Tarot como secuencia ordenada de Arquetipos.
Las 22 letras hebreas vienen a ser los senderos o vías de interacción entre las 10 Sefirot y están ordenados de la siguiente manera:
Primer grupo: 3 letras
Son los senderos horizontales y representan las vigas o el fundamento del Árbol de la Vida. Este trío de letras son los elementos básicos de la creación: el aire, el fuego y el agua. La tierra, aunque no es explícita, sería el contenedor de los otros tres elementos.
Segundo Grupo: 7 letras
Son los senderos verticales y encarnan las columnas de la estructura arquetípica del Universo (el Árbol de la Vida). También representan la astrología clásica, con los días de la semana y los siete planetas del mundo antiguo, a saber: para el domingo el sol, para el lunes la luna, para el martes Marte, para el miércoles Mercurio, para el jueves Júpiter, para el viernes Venus y para el sábado Saturno.
Tercer grupo: 12 letras
Son los enlaces diagonales y representan el zodíaco y sus doce constelaciones o signos zodiacales, los cuales son una banda que rodea el globo terráqueo.
El Árbol de la vida
Dice la tradición cabalística que de la luz infinita emanó el rayo de la Divina Voluntad y se manifestó en diez etapas diferentes. Estas diez etapas, que representan el modelo de todo cuanto existe, se llamaron Sefirot (esferas) y se ordenaron en una estructura simbólica que recibió el nombre de Árbol de la Vida o Árbol de la Cábala.
El Árbol consta de tres pilares: el del Rigor (a la izquierda), el del Equilibrio (en el centro) y el de la Gracia (a la derecha). La primera esfera o Séfirah, recibe el nombre de Kether -Corona- y encabeza el pilar central del Árbol. Kether, que podemos considerar como el Cielo, es el lugar de la primera emanación y del último retorno, y contiene todo lo que fue, es y será. La segunda Séfirah es Hochmah -Sabiduría- y encabeza el pilar de la derecha. Hochmah es el sentimiento interior, la fuerza providencial, la inspiración y revelación. Después, el rayo de luz se expande a la izquierda y se centra en Binah -Entendimiento-. Binah es la tercera Séfirah que encabeza el pilar de la izquierda y representa la inteligencia receptiva, la reflexión y la justa necesidad. En la tradición cristiana estos tres primeros Sefirot se identifican con el concepto de Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Los Sefirot se van sucediendo serpenteando en zigzag a través de los tres pilares del Árbol hasta llegar a la décima esfera, la de Malkuth, que situada en la base del pilar central representa el mundo material y contiene la presencia de Dios en la materia. Un total de veintidós senderos establecen la unión entre Sefirot, y así, el Árbol en su conjunto constituye el esquema de todo lo creado y su proceso de evolución.
Cada Séfirah se corresponde con unos determinados signos del zodíaco, con un planeta y con un número. Asimismo, los aspectos entre planetas van marcando la dirección de los senderos y subsenderos que pueden ser de ida (involutivos) o de retorno (evolutivos). Por eso, cada carta astral tiene su representación en el Árbol con una configuración diferente, lo que equivale a decir que cada persona, además de su particular carta natal, tiene también su particular esquema en este Árbol de la Vida donde los diferentes senderos de evolución e involución nos hablan sobre los dones y virtudes que ya se traen incorporados, a modo de bagaje anímico, y de las nuevas experiencias que habrá que»»trabajar»» más a fondo en la presente vida.
Os dejo algunos enlaces. Buen fin de semana para todos!

















































































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