lun27jul

La casa donde vives

Escrito en Adivinación, Numerología

Cuando ese día me dijeron que había una persona que hacia numerología y que podría hasta predecir el futuro, lo tomé, como ya había aprendido a tomar esas cosas del ocultismo, con atención y precaución.
Ivan Kirov Su Destino… En el misterio de su nombre, 2000, ed. Kier, Buenos Aires, p. 7. Testimonio de Carlos Alberto De Fazio, Comisario retirado.

Puede establecerse la relación que existe entre los ocupantes de una casa y esta misma, a partir de su número (calle). Ivan Kirov interpretó estas relaciones.
Este autor toma el nombre como referencia numerológica y la vibración de éste, otorgándole una importancia especial al “Maravilloso número 7”.
-El nombre lo interpreta en primer lugar mediante la suma del nombre completo, como vimos en el anterior post, sumando nombre y apellidos según la tabla de equivalencias.
-Después halla la personalidad mediante las iniciales o cápsulas: María Reyes Olivero M R O, sumando el valor de estas letras.
Podéis examinar el libro en este enlace, donde puede consultarse online.

Volviendo a la calle de la casa donde vivimos.
Mi actual casa es un 6, que proviene del 15.
En el manual de numerología de Daniel J. Martínez, se dice:

“Bueno, aquí llegamos al verdadero hogar para la familia. Suele haber flores, adornos, objetos decorativos o artísticos. En esta se gana amistades con facilidad: recibe bien a moradores simpáticos y responsables y abundan las comodidades.
A sus dueños les encanta recibir visitas y agasajadas con placer. Además, resulta muy buena casa para iniciar una vida matrimonial y es apta para personas que trabajan en moda, perfumes, gastronomía.
A sus habitantes les encanta la vida feliz y la propician, aman lo bello, lo armonioso, lo estético y son muy comprensivos con los que sufren.
Eso sí, la casa no quiere personas extremas o infieles o muy gastadoras, porque las puede sumir en el infortunio, con lo cual entrará la pobreza, las relaciones ilegitimas y la discordia entre sus habitantes”.

A este respecto, tengo que decir que ante los invitados doy lo mejor que tengo y no me cuesta agasajar, mi gusto por lo estético va desde las palabras hasta que todo esté ordenado, que no extremadamente limpio. Me serena el orden, las flores (que no compro en verano porque es tirar el dinero aquí en el sur, así que tengo plantas) y las paredes llenas de cuadros, los libros y la madera.
Acabo de mudarme, viví mucho tiempo en una casa 9, que viene de un 27.

“Aquí vivirán felices las personas que amen el poder y la vida nocturna. Sus habitantes suelen ser impulsivos ansiosos e inquietos. Es una casa que suele ser cálida o fría y aunque puede que esté desordenada con facilidad, tiene mucha capacidad de atracción sobre los demás.
La mayoría de las veces, su construcción no es clara, es decir, que parece haber sido proyectada por partes, como con agregados o con distribuciones complejas.
Recibe a personas francas y abiertas, incapaces de traicionar, a las que les encanta ser jefes en todo lo que hagan. Además, otorga éxitos pero también mucha lucha en la vejez, así que llegada la edad avanzada conviene mudarse. Por otro lado, a sus moradores los vuelve guerreros audaces con capacidad para enfrentar la vida y gastadores compulsivos de dinero, pero, no obstante, siempre tienen capacidad de ganar.
Saben organizarse en su trabajo, tienen talento, pero también les gusta discutir”.

En negrita lo que se cumple exactamente, era calurosa en verano y helada en invierno. Así que ahora sé por qué no fui feliz en esa casa aunque recibía más que en la nueva, mucho más familiar y tranquila. Impresionante lo de la construcción “extraña”.
Por último, mi casa donde pasé la mayor parte de mi vida (adolescente, juvenil) es un 6. Mi casa natal, la casa de mi abuela, es un 4.

“Los habitantes de esta casa suelen pensar mucho en los misterios ocultos, y a veces, incluso, en la muerte como paso al Más Allá. Se produce un cambio de conducta o temperamento en sus habitantes al poco tiempo de mudarse aquí. Se trata de un hogar que atrae y, a veces, al mismo tiempo, rechaza.
Suele pedir grandes arreglos, pero siempre falta algo. Además, es de transformar a sus habitantes, hasta el punto de envejecerlos muy rápido. Y no propicia unión dentro de la familia, por lo tanto, no es aconsejable. Hasta puede traer aparejado enfrentamientos entre padres e hijos.
Es buena casa para investigadores y científicos o gente que se dedica a los misterios de la vida. Además, acepta gustosa a la gente mayor, de avanzada edad, a quienes les hará la vida muy apacible. Pero no se la recomienda a las personas muy amables o tímidas.
Porque esta casa aísla, no gusta de familias jóvenes ni de muchos ruidos“.

Viví en ella poco tiempo y no vuelvo mucho por allí, esta casa quedó en la familia. No vuelvo porque ya me siento en ella extraña pero creo que fui feliz en ella. La persona que la habita deseaba formar una familia pero no le ha salido…

Y tú… ¿en qué casa vives?

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5 comentarios para “La casa donde vives”

  1. Oeste Celeste dice:

    Esta analogía numérica con los espacios me parece muy original. Yo he vivido en una casa 9 ( la casa familiar) hasta los 18 años. La verdad es que aparte del desorden ( mi madre es un dulce caos) y el sentido del honor, no veo grandes similitudes. Después de eso he hecho cuentas y he vivido en 21 casas por el mundo, así que no me ha dado por analizarlas, algunas – aunque suene raro- sin número, como la actual y las 2 anteriores.

    Lo que sí me ha hecho pensar es un detalle. La única propiedad que está a mi nombre es una casa 4. En ella vivió mi abuela sus últimos años de vida, cedió a mudarse allí cuando ya no podía seguir trajinando como un ermitaño en su gigantesca casa de campo. Efectivamente era una mujer muy solitaria, interesada en el misterio de las cosas y ensimismada con la muerte. Decía que pensaba en ella cada día porque la había conocido bien durante la guerra, y que desde entonces intentaba comprenderla. Casualmente después de su muerte ese apartamento ha sido alquilado solo por gente anciana. Todos los inquilinos que han pasado por allí han sido personas mayores o familiares que han usado la casa como refugio temporal ( después de una separación- para elaborar su duelo- para restaurarse tras una enfermedad… ) Yo nunca he vivido allí. Quizás un día también será mi refugio, mi bálsamo espacial.

  2. sacerdotisa dice:

    O. C, espera a ser viejecita para mudarte! Besos.

  3. M.A. dice:

    ¡Hola Sacerdotisa! Conozco ese manual de Ivan Kirov, lo encontré en una librería del libro antiguos y de ocasión aquí donde ahora vivo. El otro, puede que lo haya visto, pero no estoy segura, porque no compro todos los que veo, solo si puedo los ojeo y/u hojeo en la librería por ver si me interesan. En general la numerología de la vida cotidiana es muy curiosa: el número de la casa, del carnet de identidad, de la matrícula del coche, del lugar de trabajo, del nombre de la mascota, etc.
    Yo vivo ahora en un número 9 y creo que coincide bastante con la descripción que has hecho, aunque la mayor parte de mi vida la viví en un 8. No siempre cuando uno se muda puede elegir el número, a veces el número te elige a tí. Gracias por esta entrada. Muy bonita.

  4. iv4n4 dice:

    Me parece maravilloso este capítulo “Si los Humanos fuéramos derechos… No habría necesidad de establecer los Derechos Humanos“. Gracias Sacerdotisa por compartir!

  5. M.A. dice:

    Si iv4n4 bonito juego de palabras, pero la verdad es que somos unos “torcidos humanos” para lo que no parece haber mucha solución. Resulta bonito pensar en hipótesis del tipo “si el mundo fuese de esta manera o de esta otra, las cosas serían diferentes“, pero la verdad es que hay que batallar con lo que somos, no con lo que nos gustaría ser. Un beso.