Cuando una persona me realiza una consulta lo que quiere saber es cuál será su futuro. Ante esto hay dos visiones: los que creen que el futuro está escrito y no se puede cambiar y los que creen – entre los que me incluyo – que es perfectamente modificable, aunque a veces no tan en la línea que nos gustaría.
En la lectura de cartas no sólo se indica hacia dónde estás encaminando tus tambaleos por la vida. También se sugiere una vía para resolverlos. Las cartas son arquetipos humanos: todos los problemas que tú sufres ya los han padecido cientos de personas a lo largo de la historia de la humanidad. Estos problemas quedan reflejados en las figuras de las cartas: la soledad, las disputas por dinero, las traiciones, la búsqueda de pareja, la enfermedad, el aspirar a mejorar nuestra vida, un cambio de domicilio, una sentencia judicial…Todas estas figuras tienen su equivalente en las cartas, a veces con diversos matices específicos.
La baraja de Tarot aspira a ser un todo que recoja todas las posibilidades de la vida de las personas. Y como tal, es capaz de identificar cada problema. Pero también de sugerir una solución. No olvidemos que la mayoría de las veces la solución al problema está dentro de nosotros mismos. Las cartas sugieren lo que has de hacer.
Y se trata de un lenguaje con muchos años a sus espaldas. Cada carta con un problema viene acompañada de una solución. Sin embargo muchas personas rechazan la solución del Tarot. Porque sólo lo ven como un medio de ver el futuro. Ellos piensan «el Tarot que me diga lo que va a pasar y luego que me lo solucione un especialista».
Es una actitud que respeto. En muchos casos es necesaria. Pero a veces se comete un grave error despreciando esa ayuda. El lado terapeútico del Tarot es quizás el más poderoso de todos. Una persona que sólo quiere saber el futuro es a veces como el que quiere mondar una manzana para ver cómo es por dentro, pero luego no quiere comerla.
Soy un defensor de que cada cual trate los asuntos que le son propios, no me gusta pisarle el terreno a nadie, especialmente a los médicos a los que respeto y admiro. Pero a veces veo que las personas entienden la visión de su futuro y se ponen en camino a corregir sus errores, pero al no identificar esa misma visión que las cartas dan, dan a veces un enfoque equivocado que les lleva a no solucionar el problema.
Por nuestra naturaleza, tendemos a cometer unos errores o a tener unas conductas que nos perjudican. Imagina por ejemplo que tuvieras un problema de sobrepeso y que el Tarot te avisara de problemas futuros de salud y te sugiriera que dejaras de comer helados.
El Tarot te ha dado una indicación pero tú luego tienes la opción de interpretarla de la forma que te convenga. Y al final empezarás a decir «no tomaré helado por las noches», o «no lo haré durante los días de la semana». Al final tendrás una interpretación libre de lo que las cartas te han dicho. Pero no harás lo que te han indicado sino lo que tú quieres.
Lo que más me gusta del Tarot como método terapeútico es que sus soluciones no se circunscriben a un ámbito concreto. Un médico te recetaría pastillas, cremas y algún tipo de alimentación. Un acupuntor te trataría a base de agujas. Un psicólogo daría una forma a tus comportamientos y te sugeriría el camino a seguir mediante modificaciones en tu comportamiento. Cada uno emplea aquello que mejor conoce.
Sin embargo el Tarot puede proponer soluciones variadas. Es más flexible porque la solución del Tarot abarca todas las ramas del conocimiento. O debería hacerlo. Igual he llegado a sugerir en algún caso una inversión en bonos del Estado, sugerida por la sota de oros, que una sesión de acupuntura, sugerida por el diez de espadas. Muchas veces es necesario un tratamiento de choque: hacer lo contrario de lo que estás haciendo. Eso creo que no lo sugeriría ningún terapeuta pero en muchas ocasiones es muy eficaz.
Por eso veo a veces consultas que simplemente enumeran un montón de problemas y veo que la persona no desea una solución a ellos. Sólo se conforma con escudriñar en el futuro. Pero no dice «de todos mis problemas el más grave es X y me gustaría saber qué puedo hacer para solucionarlo».
Así que os sugiero que cuando queráis saber vuestro futuro hagáis una reflexión interior y os preguntéis si queréis que de paso os indiquen un camino. Todo está muy unido: si sólo confías en el Tarólogo para que te lea el futuro, entonces es porque no es el adecuado. En el futuro se muestra también la guía a seguir para evitar los problemas o conseguir lo deseado. Al mismo tiempo que en las cartas se ve el problema, se indica la medicina, pues no hay mal tan grande que no tenga alguna forma de solución.































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