Estimada sacerdotisa, mi nombre es Sonia (11/08/1970) y el nombre del hombre que amo es Alejandro (21/09/1960). Quisiera pedirte que me ayudes a dilucidar lo que me espera con él, tenemos bastante tiempo juntos y no se decide a tomar un decisión real sobre nuestra relación. Ya me cansé de esperarlo, siento que mi vida se estanca en ese aspecto y trato de salir y vuelvo a caer. Ayúdame por favor ¿qué me espera con él, una relación de vernos cada 4 meses o una vida juntos teniendo una familia? Muchas gracias por tu ayuda.
Sonia, antes de recibir respuesta te pongo en situación. Sabes que el Tarot no juzga, sino que describe hechos y muestra caminos, posibilidades. Debes pensar en las palabras que utilizas, “me cansé”, “mi vida se estanca”, “no se decide a tomar una decisión real”… En estas palabras hay muchas claves. Si te dijeran las cartas que formarías una familia con él, cosa que puede suceder y que con ello no se entra a valorar si es bueno o no para tí (en eso consiste el Tarot), ¿crees que siendo cabeza de familia tendría la responsabilidad que no tiene como pareja? ¿Creeis posible que una persona “siente la cabeza”, cliché tan absurdo que hemos admitido como evolución posible especialmente en los hombres?
Antes de echar las cartas te digo; la vida es para ser feliz con lo que tienes, con lo que puedes lograr. Otra cosa, sufrir por sufrir, no tiene sentido.
Os propongo otro ejercicio a través del gran maestro del Tarot Jodorowsky. Consiste en echar 3 cartas, de los arcanos mayores, elegidas como queráis. Con 3 cartas pueden utilizarse diferentes estrategias. Él considera que es a partir de una lectura de 3 cartas cuando comienza a leerse propiamente las cartas de una manera algo simple pero mucho más profunda de lo que se puede creer ya que en estas 22 cartas se resumen todos los aspectos que pueden resultar valiosos para el consultante.
Pregunta: ¿qué me depara el futuro con mi novio Alejandro?
Estrategia 1: Pasado, presente y futuro.
Se colocan de izquierda a derecha.
La carta de pasado está marcada por la Justicia. Esta carta representa los sentimientos honestos pero excesivamente fríos. No es una carta favorable para el comienzo de una relación porque falta la calidez necesaria, el principio de los principios. En ti ha habido un concepto formalista, una búsqueda de equilibrio y de perfección que quizás te ha llevado al somentimiento a clichés pre-establecidos sin evalua corectamente tu relación propiamente dicha. Tienes una mentalidad metódica, disciplinada y lógica, y eres independiente, con lo que sabes perfectamente lo que es, lo que debe ser y lo que no quieres.
La carta del presente es la del Diablo. Toda tu veracidad, tu independencia se ve arrastrada por una relación que tiene tu cuerpo y tu alma encadenadas. El Diablo conoce tus debilidades y tus excesos, tus puntos débiles y se apoya en tu vulnerabilidad. No es una carta propia de años de noviazgo, habla de cadenas, vicios, engaños. Su mano izquierda está libre y la muestra vacía pero porta un tridente en la derecha, su arma con la que puede azuzarte. El diablo es inteligente y egoísta y mira con desdén al ángel de la justicia. Le recuerda que si él no quiere, ese ángel no encontrará la perfección y caerá desde las nubes. El diablo tiene pluralidad de sentimientos, no quiere a uno solo, quiere a muchos, no quiere estar solo y por ello tiende al libertinaje. ¿Qué hace un ángel con un diablo? Este diablo te va a decepcionar constantemente y jamás se preocupará de verdad si sufres.
Futuro: La Muerte. Te espera la ruptura, sin duda. La muerte trae una limpieza espiritual profunda, donde una relación no llega, esta debió terminar hace tiempo. Te pide que tengas certeza de que tu espíritu necesita salir de donde está y viene por eso a caballo, no lo pienses más, debiste romper hace un año, cuando lo pensaste. La muerte te dice que si no lo haces tú te van a abandonar de una manera mucho más dolorosa. Por ello, es mejor que tu cambio y transformación radical la inicies tú. No dudes en romper con todas las situaciones que se te han impuesto, desde el amor hasta las amistades que no nos reconfortan.
Estrategia 2: Comienzo y desarrollo. Resultado.
Se colocan y se leen de izquierda a derecha.
Tu relación comenzó formalmente, acorde a tu naturaleza. Eres legalista en el sentido de ordenada, te gusta conocer las cosas y que estas cosas estén bien hechas. Tienes una espada y una balanza, crees en el equilibrio, siempre lo has buscado. Eres individualista, modesta. Tienes tu mente despierta y tu imaginación le corresponde. Eres una mujer de grandes empresas que no llevarán el reconocimiento real porque huyes de los agasajos, aunque te enorgullece saber que estuviste involucrada en estas empresas y hechos.
Después hubo grandes subidas y bajadas, siempre comenzando y recomenzando. Esta relación se ha ido llenando de decepciones, de un sentimiento de fracaso pero la conexión, los lazos se han mantenido. Él tiene una mente que te manipula sin que puedas decidir, dice a tu ángel que no mire al cielo, sino a la tierra, a lo que está debajo de ella.
El Resultado es que el amante del riesgo es él y no tú. No os correspondéis mentalmente, tienes valores mucho más elevados que la contínua descarga de adrenalina de los comienzos. Tú no caes en la rutina porque para ti eso es la tranquilidad y para él es insoportable. No se comprometerá porque necesita desafíos constantes, contínua renovación.
Estrategia 3: Causas de la situación presente.
Se comienza a leer por la carta 3 y se revisa qué ha ocurrido para llegar a este punto.
La causa de llegar a la situación en que se te plantean dos opciones, un cambio de sentimientos o una ruptura total escenificada por marcharte si pudieras muy lejos, es que ha pasado el tiempo, el sexo o el afecto físico ha estado en el ambiente y recuerdo pero no se ha vuelto a los planteamientos iniciales, sino que no se ha hecho nada porque la cosa cambiara.
Si no se ha decidido y tú se lo has planteado, su egoísmo y su poca empatía no van a tener en cuenta lo que deseas, cosa que sabe perfectamente, ya que mira al ángel y éste mira hacia delante, quiere llevar el equilibrio a toda su vida. Él no te equilibra.