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vie02oct

A vueltas con el Karma, ley causa-efecto o causalidades nefastas

Escrito en Energia positiva, Tarot y evolución

 

Tratábamos en un post anterior la cuestión del determinismo y del libre albedrío, con la estupenda opinión de M.A que resumía mejor que yo lo que os quería decir:

“Supongamos que efectivamente el ser humano fuese dueño de su destino, que pudiese ejercer su libre albedrío. Con esta premisa situémonos en el nacimiento de una persona. De niño, el individuo no puede decidir nada, porque todo lo deciden sus padres, sus tutores, sus responsables, Hasta bien entrada la pubertad esa libertad con la que nació no se consuma. Pero ya en ese momento las decisiones tomadas por sus padres le han colocado en un punto de salida u en otro. Después cuando parece que ya puede hacerlo se empieza a dar cuenta de que hay toda una serie de limitaciones que le condicionan a la hora de la toma de decisiones. Están las limitaciones físicas, es decir, nacer en un país u en otro, incluso en una región u otra (concluiremos que no es lo mismo); nacer en una familia u en otra, en una casa u otra ( por supuesto que tampoco)…; Luego pasamos a las limitaciones personales, nacer con toda una serie de capacidades o de incapacidades, que por supuesto te sitúan ya de entrada en un grupo u otro; eso sin ni siquiera saber si vas a poder desarrollarlas debido a la primera limitación de la que hemos hablado. Más tarde resulta que hay eventos sociales, políticos, económicos e incluso naturales que uno para nada controla que pueden modificar constantemente la vida de una persona; si a todo esto unimos que las “las supuestas decisiones” de las demás personas que habitan la tierra, pueden, y lo hacen, interferir la tuya, nos ponemos en qué al individuo lo que le queda por decidir es si hoy como lentejas o patatas fritas con huevo. ¡Ah! y se me olvidaba, sin contar con que los seres que dominan el mundo nos manipulan constantemente para que “la masa” tienda hacia lo que en cada momento les interesa. Si todo esto no es determinismo que baje Dios y lo vea. Ni viviendo solos en el planeta podríamos tener libre albedrío. Y todo esto sin siquiera meterme en la premisa de que nuestras vidas estén ya decididas desde el nacimiento”.

Aún así, estando totalmente de acuerdo, sí creo en el libre albedrío condicionado o limitado por toda esta amalgama de situaciones y en fin, la COYUNTURA, en mayúsculas frente a la que nos posicionamos.

Lo que no soporto, habida cuenta de que ya estamos tan reglados como no se puede estar más, es la falta de responsabilidad o la excusa determinista. Debe aprender uno a ver sus experiencias como consecuencia de sus acciones anteriores, sin buscar otro “culpable” de ellas, y empieza a sembrar conscientemente las causas de la felicidad. De esta forma influye uno en los resultados y no permanece eternamente como un niño, dependiente y entregado a las circunstancias.

El Budismo atribuye un gran poder a la ley de causa y efecto.

“El que quiere vivir seguro a largo plazo, sobre una base sólida, necesita sólo observar la ley de causa y efecto. Las impresiones que fueron plantadas en el subconsciente, por medio de nuestras acciones a nivel de cuerpo, habla y mente, madurarán en su momento. Las condiciones externas e internas se unirán y decidirán nuestro futuro, influenciando el mundo externo. Inclusive cuando diferentes eventos tales como el clima o la economía están determinados por numerosas condiciones y por lo tanto son difíciles de comprender,  aún así expresan diferentes capas que maduran a partir de la causa y el efecto.

Esto cambia también la apreciación del sufrimiento del mundo, y uno puede explicarse mucho de lo que le parecería injusto si pensara que sólo hay una vida, pues hasta que se reconozca y use la ley de causa y efecto, los actos de vidas pasadas determinan considerablemente las condiciones en cada nueva vida”.

Así, nos propone diez mandamientos:

“Para evitar la propia infelicidad, el Buda aconseja evitar las diez acciones dañinas: matar, robar, romper relaciones que funcionan o dañar sexualmente a otros, mentir, calumniar, hablar en forma brusca e hiriente, chismear y evitar a toda costa la codicia, el odio y  las visiones erróneas. Estos no son mandamientos. Cada uno es libre de decidir si quiere guiar su vida según dichas recomendaciones o no”.

Lo que yo propongo es pasar de la primera imagen a esta segunda:

Mostrando karma.png

 

Así, no me preguntéis qué camino escoger, sino qué puedo hacer para tomar decisiones conscientes y ser, finalmente, la mejor versión de mí mismo:

Olvida los conceptos de karma esotéricos como sinónimos de mano determinista que sujeta nuestra alma por vidas y vidas y nos hace sufrir porque fuimos injustos en otra vida. Quien mantiene una actitud correcta, con respeto hacia sí mismo y los demás podrá no tener dinero, quizás amigos, pero tendrá en su vida siempre paz y sosiego. A veces, el camino no está asfaltado, a veces ha de hacerse a ratos solo pero contemplar nuestra propia desgracia no nos va a ayudar a salir de ese estado.

jue17sep

¿Qué puedo cambiar respecto a las predicciones?

Escrito en Tarot y evolución

Esta pregunta me la hacéis mucho desde distintas perspectivas, especialmente sentimental y cuando sentís algo por alguien y no se es correspondido plenamente o no se es capaz de corresponder. Vamos a intentar resumir y debatir el eterno dilema del determinismo versus libre albedrío, sin pretender resolverlo.

El determinismo es una doctrina filosófica que sostiene que todo acontecimiento físico, incluyendo el pensamiento y acciones humanas, está causalmente determinado por la irrompible cadena causa-consecuencia, y por tanto, el estado actual “determina” en algún sentido el futuro. Existen diferentes formulaciones de determinismo, que se diferencian en los detalles de sus afirmaciones. Existe una corriente, denominada determinismo débil, que sí admite cierta influencia de sucesos aleatorios e impredecibles pero cree en que existe una fuerte correlación entre el estado presente y los estados futuros. Yo creo en el cierto determinismo, pero no en el absoluto.

Para mí todos nacemos de una manera con dones, valores, cualidades, posibilidades en lo que pueden influenciar tanto hechos fortuitos como hechos y personas determinadas. La parte que el Tarot registra es tanto la determinada, por ejemplo, la Torre indica un posible incendio en tu casa y la parte que puede cambiarse, por ejemplo, si estudias tu mente será más fuerte ante sucesos y eventos luctuosos.

Mi versión del Tarot no es ya decirte que ocurrirá un hecho, que también, te lo dirá, escapando eso sí de descripciones como aquellas que te daban al leerte la mano: te casarás con un hombre alto y moreno, con mucho pelo y piel clara. El Tarot te dirá, si estás preparado o no para afrontar, evolucionar y mejorar, como la mejor versión de ti mismo.

Los gurús emocionales, los guías espirituales, distintas mancias y terapias alternativas aún hablan de libre albedrío como posibilidad de crecimiento absoluto vinculado al desarrollo mental y espiritual para poder conectar a la verdadera realidad existencial de nuestras vidas ampliando el conocimiento. Olvida ciertos condicionamientos previos que creo hay que superar. En mi opinión, en términos de Tarot,  sería la puerta que se abriría una vez alcanzado el Mundo, el final del camino evolutivo.

El destino, como yo te dije es el resultado del ejercicio pasado de tu libre albedrío. Al ejercitar tu libre albedrío en el pasado, tú trajiste el destino resultante. Al ejercitar tu libre albedrío en el presente, quiero que elimines tu pasado si te duele, o añadirlo si lo encuentras agradable. En cualquier caso bien sea para adquirir más felicidad o reducir la miseria, tú tienes que ejercitar tu libre albedrío en el presente. Chandrashekhara Bharati Swaminah en “Diálogos con el Gurú”

Ante este párrafo proveniente de la filosofía hindú puede enfrentarse en resultados un estudio científico realizado en 1983, con el que  Benjamin Libet desató una controversia con su demostración de que nuestra sensación de libre albedrío podría ser una ilusión.

El experimento de Libet tiene tres componentes vitales: una elección, una medición de la actividad cerebral y un reloj. Muy brevemente: El registro de electrodos mostró que, en cierto sentido, la decisión ya había sido tomada antes de que los participantes estuviesen conscientes de ejecutarla. Las señales del cerebro estaban cambiando antes de que ocurriese la experiencia subjetiva de tomar una decisión.

Y eso encendió la polémica. ¿Ya los cerebros de los participantes habían tomado la decisión? ¿Era la sensación de escoger simplemente una ilusión?

Sí creo que tenemos capacidad de evolucionar o no, cogiendo y magnificando nuestras potencialidades y mininizando y atenuando nuestros defectos, no sólo respecto a los demás sino también hacia nosotros mismos.

A veces, me pedís que sea yo quien elija y dicte vuestras acciones. Eso no es posible. Quiero traer a colación un comentario que me han hecho en consulta privada, tras un tiempo, una persona de la que no diré su nombre y espero no le importe ver sus palabras, que no modificaré, ya que me han llevado a escribir este post. Estas palabras son:

Querida Sacerdotisa, buenos días.

No voy a comentar la tirada que hiciste, no te escribo para eso.
Quería decirte para qué me ha servido en la vida práctica.

He recapacitado y pensado mucho sobre el tema, y eso, me ha dado la
oportunidad de mantener conversaciones muy calculadas, con las
palabras adecuadas,  con
mucho mensaje subliminal, y…..con muy buen resultado.

Soy de las que creo que no hay que tomar al pie de la letra todo lo
que te dicen, si no que hay que aplicarlo a cada persona en su
situación.

Ésto es lo que me vale después de una consulta, extraer información,
adecuarla a la persona por quién preguntas y aplicar la solución que
mejor se adecue a cada caso. En definitiva, cambiar de estrategia si
lo ves necesario.

Estoy contenta de ver frente a mí lo que estoy viendo en este momento.
Un gran cambio.

Cambiando de tema, te sigo leyendo y me pareces magnífica profesional.

Quizás, ponga una interpretación mía de una tirada para que me des tu opinión.

Un beso Sacerdotisa y gracias.

Gracias a ti, a vosotros!