Muchos de vosotros mostráis interés y dudas respecto a si existe algún “trabajo” dado que tenéis ciertos síntomas, os sentís incapaces de evolucionar y “trabados” en vuestras palabras. Hablamos del concepto más común de magia o conocimiento mediante el cual se tiene la capacidad de alteraciones físicas de toda índole, siempre sujetas a las leyes de la naturaleza, y no sólo de las perfectamente conocidas, valiéndose de rituales donde se usan palabras, instrumentos consagrados, con la intervención de entidades sobrenaturales.
No vamos a hacer aquí una defensa de los trabajos que hacen ciertas personas para intervenir en las acciones de la vida con ánimo de resolverlas favorablemente para sí mismos; vamos a distinguir las dos grandes familias de magia y con qué cartas nos avisa el Tarot de este tipo de acciones. ¿Podemos hacer algo al respecto? ¿Qué hay de cierto en conjuros, limpiezas ? ¿Debemos acudir a un profesional, confiamos en ellos ? Son temas que iremos tratando y en los que podéis aportar vuestras experiencias y opiniones.
Como todos sabemos y a grandes rasgos, existen dos tipos de magia, blanca y negra. La diferencia entre ellas es precisamente la injerencia del trabajo que se hace. La magia blanca es usualmente defensiva y conciliadora; cuando queremos favorecer el ambiente laboral, que se nos ayude en una contienda en la que luchamos de forma justa o legal, que se nos otorgue claridad de pensamiento y fluidez en la palabra. También se refiere a la magia defensiva. Cuando contrarrestamos el efecto negativo que nos ha producido otra persona, llámese limpieza, volteo, no podemos considerar que practicamos magia negra, puesto que respondemos ante una agresión. Hay que tener cuidado en estos casos como se devuelve la acción recibida; somos partidarios del ojo por ojo y diente por diente, está en la naturaleza humana desde los tiempos arcaicos el concepto de justica asimilado a recibes lo que das. Pero en pocos casos he conocido una “venganza” proporcional. Si es diente queremos toda la dentadura y en el caso del ojo, por supuesto, los dos. Esto es lo que tenemos que evitar, la desproporcionalidad, pues la sed de venganza no suele tener fin y engendra una espiral de dolor que no podemos olvidar.
Centrándonos en la magia negra, ¿qué es, para qué se usa, es cierto que se es utilizada con cierta frecuencia?
Desde una posición totalmente escéptica, he de decir que efectivamente se usa con mucha frecuencia, por la propia persona interesada o mediando un precio por ello. La cuestión es,¿podemos saber a través del Tarot si somos objeto de un trabajo, mal de ojo, conjuro o hechizo negativo?
La respuesta es: hay cartas que nos anuncia estas influencias. La dificultad reside en poder leerlas. Sucede que, si la magia está bien hecha, si hay una mano poderosa detrás, no es fácil ni siquiera leer las cartas a la persona afectada. Primero nos encontramos con cartas que no tienen mucho sentido. Repetimos tiradas, sin comprenderlas. Las cartas de magia aparecen primero de forma aislada, como pinceladas, pasando desapercibidas. Puede transcurrir un tiempo hasta que en una lectura todo se conforme como un puzle y veamos todo con claridad.
Los Arcanos mayores que ofrecen información sobre magia son:
La Papisa, Emperatriz, Ermitaño, Colgado, Diablo, en ocasiones La Torre y La Luna.
La tirada ha sido dibujada con el Tirador de Tarot de www.tarotygratis.com
La Papisa representa el misterio que debe descifrarse, la sabiduría oculta que espera el iniciado en el umbral del santuario, la gestación lenta y pasiva, las fuerzas secretas de la naturaleza y de la profundidad del inconsciente. Pese a que es una carta que protege de las malas influencias, suele indicar la presencia de magia negra, por el carácter de ocultación y misterio. Suele esconderse muy bien quien realiza magia a los ojos del inocente. La Emperatriz, por el contrario, habla de magia blanca, atribuidos a ella la fertilidad, la consecución de proyectos y la representación de la Santísima Trinidad por el número 3 que ostenta.
El Ermitaño y el Colgado se refieren más que a la acción realizada, a los efectos de la misma. El Ermitaño muestra un encierro, no siempre voluntario, una incapacidad de mostrar los sentimientos y una mala salud de hierro, síntomas en los trabajos realizados por un oponente sentimental o alguien que envidia nuestro bienestar. El Colgado habla de una persona que se siente en suspenso, su vida no avanza y no encuentra el camino haga lo que haga. El sujeto sufre, pasa por un período de apatía en el que nada le aporta ni luz ni es capaz de sobrellevar, el sufrimiento es espiritual aunque puede tener síntomas físicos, se encuentra mal, no sabe qué le ocurre, se siente deprimido pese a no tener motivos ni una buena explicación.
El Diablo representa los trabajos de magia por antonomasia, las cadenas terrenales a las que los humanos nos sometemos, incapaces de mostrar nuestro lado espiritual. Es propicia para referirse a magia sexual, para atar o amarrar a una persona o para que ésta sea incapaz de tener relaciones con la que desea verdaderamente. Los conjuros amorosos y sexuales son los más usuales, los que creemos menos peligrosos y no es así. La Torre es una carta de efectos, muestra un panorama devastador: economía por los suelos, fatalidad, enfermedad crónica. La Luna muestra magia y alteraciones psicológicas. Es una carta recurrente cuando la persona está embobada, tiene un comportamiento diferente al que solía tener.
A continuación, muestro una tirada a una persona en que se tardó varios meses en poder ver el por qué de sus retrasos en el cumplimiento de su destino, en este caso amoroso, con una persona que tenía un vínculo anterior roto pero de pronto ese vínculo se refuerza y el sujeto siente una apatía horrible y una sensación de no poder escapar a las garras del sujeto que hace la magia, en este caso, pagada a un profesional. Esta representación es real.
La tirada ha sido dibujada con el Tirador de Tarot de www.tarotygratis.com
En esta tirada, la celta realizada con un Tarot Marsella, aparece quién lo hace, la cantidad que paga, lo que pretende conseguir y los efectos que sufre. Como os digo, se ha tardado un tiempo en que se muestre, en averiguar qué ocurre. El consultante, que no es a quien va dirigida la magia pero la sufre, está en proceso de limpieza, intenta romper estas cadenas. Lo hace por sí mismo, sin que intervenga ningún profesional aunque está asesorado. Veremos los resultados.































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