Los seguidores fieles de esta página, sabéis mi opinión sobre el Tarot en general. Aceptamos que el Tarot no actúa como una bola de cristal y que el tarólogo no es un vidente, sino un intérprete, un lector, de este lenguaje, el Tarot, que todos podemos aprende de la misma manera que se aprende un idioma. (Jodorowsky, Laura Tuan). Pero, si bien es importante dominar los diferentes significados de cada Arcano, entender su representación y perspectiva objetiva, espiritual y filosófica, debemos darnos cuenta que el tarot no es A + B = C, sino que las cartas matizan su significado dependiendo de su posición, el entorno donde se encuentra cada una y la destreza del lector.
Podemos derivar esta primera conclusión en la existencia de “parejas” en el Tarot, es decir; existen tres parejas “obvias” donde están representadas las diferentes facetas de los símbolos Padre-Madre, Masculino y femenino, donde el Tarot representa en primer lugar al elemento femenino y después al masculino. Estas parejas son: Papisa-Papa; Emperatriz-Emperador; Luna- Sol. Así se representan los planos espiritual, en la primera, sexual en la segunda y mitológico en la tercera. Estas parejas se nos hacen evidentes, como el Rey y la Reina, pero podemos llevar esta visión un paso adelante e aprender a leer mediante dúos o parejas, qué nos quiere decir el tarot cuando nos intercambia las figuras, cuando la pareja no “se corresponde” (Emperador-Papisa), es usual que preguntéis si es posible que una figura “evoluciones” y sea Papa cuando era Emperador y viceversa.
Analicemos las tres parejas siguiendo los criterios del autor Jodorowsky, del que ya he comentado la importancia que tiene su obra, en particular “La vía del Tarot”, de tal forma que asistamos a varias versiones de la relación mujer-hombre. En posteriores capítulos podemos analizar todas las posibles parejas, siendo las esenciales:
- I-Papisa-Papa. Las restantes parejas masculinas para la Papisa y las restantes femeninas para el Papa.
- II-Emperatriz- Emperador. Las restantes parejas para ambos.
- III-Luna-Sol.
I.Papisa-Papa. Relación entre las dos cartas
Es la pareja ideal y representan el matrimonio bien avenido. Ambos comparten un plano espiritual parecido; la Papisa tiene algo que enseñar, lleva y contiene conocimiento, un potencial de acción y se encuentra en estado de saber, tanto si es consciente de contener dicho conocimiento, como si no. Algo existe en la Papisa que nunca será tocado y es lo que constituye su encanto, su poder y su peligro.
El Papa es su compañero ideal porque mientras ella está enclaustrada y de algún modo separada del mundo, el Papa trabaja hacia el mundo, se dirige a él, ¿qué transmite? pues el conocimiento que contiene el libro de ella, es, por tanto, un mediador, un puente entre el mundo material y el mundo espiritual, un comunicador.
Cuando se colocan en este orden, no se miran, se dan la espalda. Han superado la sexualidad, han llegado a una fase donde atesoran conocimiento, no necesitan que uno u otro evolucionen, ya son maduros. Cuando están en esta posición, puede decirse que están bien acompañados, juntos actuando hacia el mundo.
Papa-papisa
Pero si se coloca el Papa delante, la pareja se encuentra en una situación problemática, porque se olvidan del mundo y se exigen mutuamente energía y atención, acabarán agotándose el uno al otro. En su plano espiritual no pueden ser una pareja egoísta pues su misión no es reproducirse, pero en esta posición, podrían tenerlos, pero serían mal atendidos porque la pareja estaría condenada a devorarse mutuamente, deben tener su misión espiritual, lo que está en su naturaleza.
Las otras parejas de la Papisa:
Papisa-Emperador
Ella, que tiene un nivel de espiritualidad elevado, necesita la ayuda material de él, de modo que puede continuar su búsqueda, porque se siente constantemente protegida y apoyada. Él ve en ella su más alta realización, es en ella donde ha encontrado realizada su vocación.
Emperador-Papisa
Ella entrega su espíritu a él pero éste se esfuerza sobre todo en establecer su poder sobre el mundo. Puede utilizar el conocimiento de esta mujer, pero su dimensión espiritual se pierde. La Papisa se siente encerrada porque su vocación más alta no se realizará.
Papisa-Carro
El príncipe del carro encuentra a la mujer superior ante la que entrega su ardor y deseos de conquista. Aquí es todo ofrenda, actuará siempre en nombre de ella. Para la Papisa este hombre representa una fuente de energía para actuar en el mundo y diseminar con él su conocimiento.
Carro-Papisa
Él puede utilizarla como excusa política y religiosa para sus conquistas, para su justificación. Si ella resulta una fanática, puede hacerlo en connivencia con esta. Una madre o mujer que da recursos al hombre para que actúe en el mundo.
Papisa-Ermitaño
La pareja que aquí se nos muestra está más unida por una amistad profunda que por un amor apasionado; es una relación de alma a alma.
Ella está cubierta por el velo de su institución, por tanto, no es libre. Él está enfundado en el manto propio y conserva su luz individual. La Papisa sabe que el Ermitaño es su futuro, pero para ella no ha llegado aún el momento de seguirlo. Esta relación es un largo y sereno adiós.
Ermitaño-Papisa
La pareja se estabiliza en cierta realidad en la que ella le incita a aceptar la ley escrita. Éste, pese a que lleva la crisis en su naturaleza profunda, se ve inmerso en la perfección. Con su presencia constante, la Papisa alcanza un nivel más elevado, lo que le permitirá algún día devolver al sabio su libertad.
Las otras parejas del Papa:
Emperatriz-Papa
La Emperatriz es una creadora esencialmente, intelectual, emocional, sexual o materialmente. Ella domina el plano horizontal y espacial. El Papa ha desarrollado una espiritualidad que domina el plano temporal, formando una unión en un nivel superior. Existe admiración ferviente por parte de ella, se convierte en su alumna, existe una actitud filial, el entusiasmo adolescente de ella lo regenera.
Papa-Emperatriz
Él ve el mundo a través de los ojos de ella, totalmente seducido por sus atractivos. Deja entonces su misión de enseñanza y se dedica con pasión a elevarla a ella. En la posición anterior ella aceptaba gustosa ser su discípula, en ésta, le exige ser tratada de igual a igual, lo que puede generar conflictos, dada la diferencia de experiencia vital.
Papa-Justicia
Él siente una profunda admiración por la perfección femenina que encarna, de tal modo que la Justicia podría representar el arquetipo de la Iglesia, el Papa se convierte en su servidor, acatará lo que le dicte. Puede no obstante representar a una mujer muy equilibrada, madura, unida a un hombre responsable que la admira.
Justicia-Papa
El Papa se otorga el papel protagonista y guarda secreto sobre la perfección de la mujer que lo respalda, que le confiere el equilibrio. Ella acepta que él despliegue su ego, sabiendo ambos que ella es indispensable.
Papa-Estrella
Pareja de riqueza, comunicación, experiencia que él aporta, eterna juventud por parte de ella. Unión magnífica que representa lo sagrado y la naturaleza humana. Hay fertilidad en todo y hacia todo.
Estrella-Papa
Se dan la espalda lo que quiere decir que cada uno ocupa su sitio. Puede tratarse de una relación en secreto, ella desnuda y él vestido. Ella actúa sola y él enseña a muchos alumnos. Se acompañan y comparten el placer en el secreto y disfrutan de ese secreto con inmenso placer. Él se muestra ceremonioso, ella pretende afirmar su libertad.
Papa-Luna
Si la Luna representa la locura, el Papa puede convertirse en terapeuta. Ella alcanza la paz en su unión con él y puede por fin ser ella misma sin obstáculos.
Luna-Papa
El Papa se comunica con las fuerzas cósmicas de modo que le permite actuar en la realidad. Esto puede angustiar a la Luna o bien puede otorgarle poder de acción.























































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